Cada vez que en este país existen lapsos donde la violencia criminal tiene cifras muy altas, la sociedad exige al gobierno que se establezca la cadena perpetua y la pena de muerte como castigo ejemplar a los delitos cometidos.
Actualmente, tanto la cadena perpetua como la pena de muerte están expresamente prohibidas por la Constitución Nacional y para poder implantarlas se debería modificar la Carta Magna.
Si la legislación punitiva que ya existe se aplicara de manera recta y eficaz, sin favorecer solo a los ricos y poderosos como generalmente ocurre, no haría falta apelar a instrumentos penales que ya han sido superados por valores de humanismo.
Solo necesitamos una Justicia eficiente y honesta, más que nada.